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Desde el año de 1986, el Papa Juan Pablo II realiza la invitación a que anualmente, los jóvenes del mundo se reúnan en una fiesta de fe. Su objetivo, cumplir con su meta que implica que "la nueva evangelización, también está destinada a los jóvenes".
Esta invitación se divide en dos formas: la Jornada Mundial de la Juventud Internacional, que se realiza cada dos años en un lugar diferente del mundo y donde se invita a que acudan hasta ese sitio todos los jóvenes que se encuentren en capacidad de ir. La segunda forma tiene lugar en los años entre cada Jornada Internacional, se trata de la Jornada Diocesana, que se lleva a cabo el Domingo de Ramos en cada Diócesis e Iglesia local.
A través de cada Jornada se han llevado diferentes formas de encuentros que cumplen estos objetivos. A más de las grandes misas (en las que se ha tenido, en las Jornadas Internacionales hasta un millón de personas), se proponen diversas actividades en donde la fiesta, el arte, la música y principalmente el compartir entre los jóvenes está presente.
"La Iglesia tiene mucho para transmitir a los jóvenes, así como los jóvenes tienen mucho para transmitir a la Iglesia. Este diálogo debe ser franco, claro y valiente. El mismo incentivará al encuentro y al intercambio entre las generaciones y será para la Iglesia y la sociedad una fuente de riqueza y juventud” (Papa Juan Pablo II).
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